Escena I

Slorm baja a las caballerizas y llama al mozo de cuadras, este un hombre fornido de aspecto poco simpático se acerca a él mientras maldice entre dientes:


 - ¿Qué desea? - dice, mientras mastica algo de tabaco
 - Alabado sea Amón, vengo a recoger mi montura pues debo partir en breve para solventar un requerimiento de Monseñor Rosemary.
 - Ah sí....- responde dubitativo, mientras mira en dirección a las cuadras, - la tenía especialmente aquí preparada para vos, Capellán Slorm, la buena de Rogelia, estará en cantada de llevaros a vuestro destino.


 Haciéndose a un lado, señala a una burra de color gris que tranquila pace atada a un poste. Slorm siente como le arde la sangre, y apretando los puños y controlando su tono de voz malhumorado dice al mozo


 - Le agradezco el animal de carga que me ofrece, y no dudo que Rogelia sea una buena montura para distancias cortas y otros menesteres, pero Hockeim queda lejos, y dudo que Rogelia pueda llevarme con la premura que requiere esta situación.


 El mozo, frunce el ceño, y revolviéndose escupe al suelo una sustancia verde y gomosa, e indica que Slorm que podrá coger el caballo que está en la tercera cuadra, pero que lo cuide, mientras se aleja dando alguna patada a las bolas de estiércol que  hay caídas por el suelo. Slorm, maldiciéndole en voz baja, se acerca al caballo y cogiéndole por las riendas, lo acaricia para tranquilizarlo y se dirige con él hacia su celda.


 Allí con tranquilidad sentado en su camastro lee la carta de Monseñor, en ella le indica que debe acudir al pueblo de Hockeim, que esta ubicado a cinco días de viaje hacia el norte, cerca de las grandes montañas, allí debes reunirte con el jefe del pueblo se tiene constancia que en el pueblo, se sigue adorando a Sachemet, y su misión es averiguar si esto es cierto, y si es así, purgar a los herejes y traer con vida al jefe del culto al monasterio para que sea interrogado.


 Slorm se mordió le puño, Hockeim era un pueblo que siempre se había mostrado disconforme con los gobernantes que habían llegado allí, durante las revueltas había quemado el palecete del gobernador y habían ahorcado a toda la familia del gobernador, si volvía ha haber levantamientos, el duque Losnal había amenazado con quemar el pueblo completamente. 


 Slorm pensó que sería bueno tratar de contactar con Julius, un fraile del convento que había mostrado en ocasiones cierta fidelidad a Sachemet, pero de quien Slorm no se fiaba del todo, los demás monjes trataban de evitarle pues solía hablar sólo y algunas noches se le había visto salir del convento a hurtadillas en dirección a las granjas cercanas.


 Pero la situación lo exigía, así que durante las horas del rezo le pasó una nota a Julius preguntándole con quién podría contactar en Hockeim para saber cómo estaba la cosa y si sería posible que le acompañase. Julius tras leer la nota se levanto de su reclinatorio y farfullando se acercó al Slorm y le dijo que en la cena le daría una sorpresita mientras se reía malicioso, Slorm pensó, este tipo está tarado, espero que pronto alguien le eche de aquí.


 Llegada la hora de la cena en su mendrugo de pan, Slorm encontró una nota garabateada, en la que ponía, "herrero". Slorm sorprendido se guardó la nota y comió intranquilo, mientras pensaba cómo podría contactar con el herrero y como podría solucionar la situación en la que se encontraba.


 Tras realizar sus abluciones nocturnas, se acostó y entró en fase de meditación, hasta el día siguiente....
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